La tradición apostólica de la Venida en Caesaraugusta y sus testimonios documentales
La tradición piadosa sitúa en la noche del 2 de enero del año 40 d.C. la aparición de la Virgen María en carne mortal a orillas del río Ebro, en la antigua Caesaraugusta romana. De acuerdo con el relato devocional transmitido por la Iglesia católica, María acudió para confortar al apóstol Santiago el Mayor, desanimado por las dificultades de su predicación en la península ibérica, y le hizo entrega de una columna o pilar de jaspe como signo de permanencia de la fe cristiana en la región.
Desde el punto de vista del análisis historiográfico, los primeros testimonios manuscritos conservados en el archivo catedralicio sobre esta narración datan de finales del siglo XIII y comienzos del XIV. La Iglesia católica acoge y celebra litúrgicamente este acontecimiento como una secular tradición de fe, diferenciando rigurosamente la verdad teológica transmitida por la devoción de los límites empíricos de la documentación paleocristiana conservada.
De la fábrica mozárabe a la colegiata gótico-mudéjar de Santa María la Mayor
Tras la capitulación musulmana de Saraqusta en 1118 ante las tropas de Alfonso I el Batallador, el obispo Pedro de Librana tomó posesión del antiguo templo mozárabe dedicado a Santa María, emplazado junto a la muralla romana. La edificación preexistente fue restaurada para el culto cristiano bajo la advocación de Santa María la Mayor, constituyendo el núcleo primigenio de la posterior devoción mariana en la ribera del Ebro.
El deterioro de la estructura románica a lo largo del siglo XIII llevó al obispo Hugo de Mataplana a promover una reconstrucción de envergadura entre 1293 y 1296. Mediante una bula concedida por el papa Bonifacio VIII, se formalizó la financiación para erigir una colegiata en estilo gótico-mudéjar, garantizando la continuidad del enclave cultual y la custodia de la columna sagrada.
La escultura gótica del siglo XV: atribución a Juan de la Huerta e iconografía
La figura que preside el culto no procede de época romana ni constituye una reliquia del siglo I. La escultura titular venerada de la virgen del pilar es una talla monóxila en madera dorada y policromada de 36 centímetros de altura, característica del gótico tardío del siglo XV. La obra representa a María coronada, con túnica abotonada y manto terroso, sosteniendo al Niño Jesús en su brazo izquierdo, quien a su vez sujeta un pajarillo con la mano izquierda.
Las investigaciones histórico-artísticas, encabezadas por especialistas como María del Carmen Lacarra Ducay, sitúan la ejecución de la pieza en torno a 1435. La historiografía artística atribuye la autoría al escultor darocense Juan de la Huerta, artífice vinculado a encargos borgoñones y aragoneses, quien la habría labrado para sustituir la imagen previa dañada durante el incendio del retablo original.
La columna de jaspe y las normas del ornato litúrgico
El soporte físico y simbólico de la escultura es un fuste de jaspe pulido que mide 1,77 metros de altura y 24 centímetros de diámetro. La columna permanece fija en el mismo emplazamiento donde la tradición sitúa su depósito primitivo. Para su protección material frente al desgaste del tiempo y el contacto de los fieles, el fuste se halla forrado con una funda semicilíndrica de plata trabajada y guarnecido con elementos de bronce.
El ceremonial del templo metropolitano establece un uso reglamentado de los mantos que cubren el pilar. Siguiendo una disposición litúrgica consolidada a lo largo de los siglos, la imagen de la virgen del pilar se exhibe descubierta, sin manto, únicamente los días 2, 12 y 20 de cada mes, dejando a la vista el revestimiento de orfebrería de la columna sagrada ante los fieles y visitantes.
El retablo renacentista de alabastro de Damián Forment
A comienzos del siglo XVI, el cabildo emprendió una de las obras escultóricas más destacadas del Renacimiento en la Corona de Aragón. Entre 1509 y 1515, el maestro escultor valenciano Damián Forment labró el retablo mayor de la colegiata utilizando alabastro extraído de las canteras locales de Gelsa y Épila.
La estructura del retablo, de marcada monumentalidad formal, desarrolla en sus calles principales escenas marianas en altorrelieve, tales como la Asunción de la Virgen, la Natividad y la Presentación en el Templo. La obra consolidó el prestigio artístico del santuario y prefiguró las transformaciones espaciales que tendrían lugar durante los siglos posteriores.
El proceso canónico del Milagro de Calanda y la sentencia de 1641
El 29 de marzo de 1640 tuvo lugar en la villa turolense de Calanda el suceso devocional en torno al joven campesino Miguel Juan Pellicer, a quien se le había amputado la pierna derecha en el Hospital de Gracia de Zaragoza más de dos años antes. La familia y el propio afectado afirmaron que la extremidad le había sido restituida de forma súbita durante el descanso nocturno tras encomendarse a la intercesión de la Virgen.
Ante la repercusión del hecho, el arzobispo de Zaragoza, Pedro de Apaolaza Ramírez, incoó un exhaustivo proceso canónico entre 1640 y 1641. Tras tomar declaración formal y bajo juramento a veinticinco testigos presenciales —entre ellos los cirujanos y sanitarios que ejecutaron la intervención quirúrgica original—, el prelado promulgó una sentencia solemne el 27 de abril de 1641 declarando el acontecimiento como un milagro atribuido a la mediación pilarista.
Reconocimiento institucional: patronazgos de Zaragoza y del Reino de Aragón
El dictamen episcopal aceleró la consagración de la advocación mariana como eje identitario civil e institucional. El 20 de mayo de 1642, el Concejo municipal de Zaragoza proclamó oficialmente a la virgen del pilar como patrona única de la ciudad, asumiendo compromisos votivos anuales.
Décadas más tarde, el alcance del patronazgo adquirió rango estatal en el marco de la monarquía hispánica. En 1678, las Cortes del Reino de Aragón, reunidas bajo la presidencia del virrey Pedro Antonio de Aragón, ratificaron solemnemente su designación como patrona de todo el territorio aragonés, fortaleciendo el vínculo jurídico entre la institución parlamentaria del reino y el templo de la capital.
La Bula de Unión de 1676 y la singularidad de la doble catedralidad
Las tensiones capitulares entre la catedral de San Salvador (La Seo) y la colegiata de Santa María la Mayor se resolvieron jurídicamente en la segunda mitad del siglo XVII. En 1676, el papa Clemente X promulgó la Bula de Unión, mediante la cual se fusionaron ambos cabildos en una sola corporación metropolitana.
Este decreto canónico confirió al templo del Pilar el rango formal de concatedral metropolitana. De este modo, Zaragoza configuró un régimen eclesiástico singular en la cristiandad al contar con dos catedrales en activo regidas por un único Cabildo Metropolitano, alternando semestralmente sus sedes de coro y gobierno.
La edificación de la basílica barroca: trazas clasicistas y el proyecto de Ventura Rodríguez
La necesidad de acoger a un creciente número de peregrinos impulsó la construcción de una nueva fábrica monumental. En 1681 dieron comienzo las obras de la gran basílica barroca bajo los proyectos iniciales del arquitecto zaragozano Felipe Sánchez y del maestro madrileño Francisco de Herrera el Mozo, quienes concibieron un templo de planta basilical de tres naves con capillas laterales.
A mediados del siglo XVIII se abordó la reestructuración interior del sector donde se ubicaba la columna. Entre 1750 y 1765, el arquitecto cortesano Ventura Rodríguez concibió la Santa Capilla como un templete elipsoidal exento de lenguaje clasicista, ejecutado bajo la supervisión escultórica de José Ramírez de Arellano. El diseño respetó milimétricamente la posición secular del pilar de jaspe, integrándolo dentro de un complejo escenográfico de mármoles, jaspes y estucos dorados.
Las intervenciones pictóricas de Francisco de Goya en el templo
El patrimonio pictórico de la basílica cuenta con dos hitos fundamentales ejecutados por Francisco de Goya en distintas fases de su trayectoria artística. En 1772, recién regresado de su formación en Italia, el pintor de Fuendetodos realizó la pintura mural al fresco de la bóveda del Coreto de la Virgen, plasmando el tema de La Adoración del Nombre de Dios por los Ángeles con un dominio consumado del claroscuro y la perspectiva aérea.
Años más tarde, entre 1780 y 1781, Goya ejecutó la monumental cúpula Regina Martyrum situada en la nave norte del templo, acompañada de sus cuatro pechinas alegóricas que representan las virtudes cristianas de la Fortaleza, la Paciencia, la Templanza y la Fe. Esta intervención supuso un momento de tensión estética entre el cabildo y el artista, debido a la audaz soltura de su pincelada y su distanciamiento del academicismo tardobarroco imperante.
El siglo XX: coronación canónica, rango basilical y los proyectiles de 1936
El 20 de mayo de 1905, la imagen titular recibió la coronación canónica concedida por la Santa Sede bajo el pontificado de San Pío X, en un acto que congregó a autoridades civiles y prelados de toda España. Posteriormente, el 24 de junio de 1948, el papa Pío XII otorgó a la Catedral-Concatedral el título de Basílica Menor mediante decreto pontificio.
Durante la Guerra Civil Española, en la madrugada del 3 de agosto de 1936, un avión arrojó cuatro bombas sobre el recinto del Pilar y su entorno inmediato sin que ninguna de ellas explosionara. Dos de los proyectiles impactaron directamente en las cubiertas del templo. Mientras que la devoción popular interpretó el hecho como una intervención protectora de la virgen del pilar, los análisis balísticos e históricos han señalado factores técnicos relacionados con la baja altitud del vuelo y el insuficiente armado de las espoletas mecánicas. Dos de las bombas desactivadas se conservan expuestas en las pilastras del templo.
Fuentes y lecturas documentales
- Cabildo Metropolitano de Zaragoza: La Imagen de la Virgen. Documentación técnica sobre la escultura de madera monóxila del siglo XV, dimensiones del fuste de jaspe y calendario litúrgico de exposición. Disponible en: https://catedraldezaragoza.es/la-imagen-de-la-virgen/.
- Cabildo Metropolitano de Zaragoza: La Santa Capilla. Historia arquitectónica y constructiva del templete de Ventura Rodríguez. Disponible en: https://catedraldezaragoza.es/la-santa-capilla/.
- Cabildo Metropolitano de Zaragoza: El Templo del Pilar. Análisis histórico-arquitectónico de las fábricas medievales y de la Bula de Unión de 1676. Disponible en: https://catedraldezaragoza.es/el-templo-del-pilar/.
- Cabildo Metropolitano de Zaragoza: El Pilar - Santo Templo Metropolitano. Resumen histórico institucional y liturgia del santuario. Disponible en: https://catedraldezaragoza.es/el-pilar/.
- Cabildo Metropolitano de Zaragoza: Francisco de Goya en la Basílica del Pilar. Estudio sobre los frescos del Coreto (1772) y la cúpula Regina Martyrum (1780-1781). Disponible en: https://catedraldezaragoza.es/goya/.
- Fundación Goya en Aragón: Catálogo de obras: Regina Martyrum. Ficha técnica razonada, documentación capitular y análisis formal del encargo pictórico. Disponible en: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/regina-martyrum/.
- Fundación Goya en Aragón: Catálogo de obras: Adoración del nombre de Dios por los ángeles. Ficha técnica y análisis del fresco del Coreto. Disponible en: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/adoracion-del-nombre-de-dios-por-los-angeles/.
- Fundación Goya en Aragón: Catálogo de obras: Retrato de Ventura Rodríguez. Análisis del retrato pintado por Goya en 1784. Disponible en: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/ventura-rodriguez/.
- Real Academia de la Historia: Biografía de Juan de la Huerta. Entrada del Diccionario Biográfico Español sobre el escultor darocense y su atribución estilística. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/12470/juan-de-la-huerta.
- Real Academia de la Historia: Biografía de Ventura Rodríguez Tizón. Ficha biográfica sobre el arquitecto mayor y la proyección de la Santa Capilla clasicista en 1750. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/4676/ventura-rodriguez-tizon.
- Real Academia de la Historia: Biografía de Damián Forment. Trayectoria artística y retablo mayor en alabastro del Pilar. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/9796/damian-forment.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el origen documental de la tradición de la Venida en el año 40 d.C.?
La tradición piadosa afirma que la Virgen María se apareció al apóstol Santiago el 2 de enero del año 40 d.C. en Caesaraugusta. No obstante, los testimonios manuscritos conservados en el archivo catedralicio datan de finales del siglo XIII y principios del XIV, siendo acogida por la Iglesia como una secular tradición litúrgica.
¿Cuáles son las características materiales y la autoría de la talla de la Virgen?
Es una escultura gótica en madera dorada y policromada de 36 centímetros de altura, datada hacia 1435. La historiografía artística moderna, encabezada por María del Carmen Lacarra Ducay, la atribuye por criterios estilísticos al escultor aragonés Juan de la Huerta, descartando que proceda de época apostólica.
¿Por qué Zaragoza cuenta con dos catedrales metropolitanas?
En 1676, el papa Clemente X promulgó la Bula de Unión para dirimir las rivalidades entre la catedral de San Salvador (La Seo) y la colegiata de Santa María la Mayor. El decreto fusionó ambos cabildos y concedió al Pilar rango de concatedral metropolitana bajo un gobierno único.
¿En qué consistió el denominado Milagro de Calanda de 1640?
En 1640, el campesino Miguel Juan Pellicer declaró la restitución de su pierna amputada tras rezar a la Virgen. Tras un minucioso proceso canónico con 25 testigos, incluidos los cirujanos que realizaron la amputación en el Hospital de Gracia, el arzobispo de Zaragoza declaró el suceso milagro en 1641.
¿Qué obras pictóricas ejecutó Francisco de Goya en la Basílica del Pilar?
Goya pintó dos conjuntos murales destacados: la bóveda del Coreto de la Virgen en 1772, que representa la Adoración del Nombre de Dios por los Ángeles, y la cúpula monumental Regina Martyrum entre 1780 y 1781, junto con las pechinas de las virtudes cristianas.
¿Qué días del mes se expone la Virgen del Pilar sin manto?
Siguiendo una estricta normativa litúrgica capitular, la imagen de la Virgen se presenta sin manto los días 2, 12 y 20 de cada mes. Durante estas fechas queda visible el forro de plata labrada que protege el fuste original de jaspe de 1,77 metros.