Nuestra Señora del Divino Amor: génesis histórica y devoción en el Agro Romano

Representación artística de Nuestra Señora del Divino Amor.

El enclave medieval de Castel di Leva en la documentación pontificia

La primera mención en los registros pontificios de la zona rural donde hoy se alza el complejo santuarial data del año 1081. Una bula emitida por el papa Gregorio VII consigna la propiedad de este territorio del Agro Romano bajo el nombre de Casale Castellione, asignándolo formalmente a la jurisdicción de la Abadía de San Pablo Extramuros. Durante los siglos altomedievales, el paraje funcionó primordialmente como una explotación agrícola fortificada, necesaria para proteger los recursos y vías de comunicación al sur de la Urbe frente a incursiones y disputas señoriales.

Hacia el año 1295, la propiedad pasó a manos de la influyente familia baronal de los Savelli. El linaje transformó el caserío rústico en una sólida estructura defensiva conocida como Castrum Leonis —término latino que derivaría posteriormente en el topónimo Castel di Leva—, dotada de murallas perimetrales y torreones de vigilancia. Con el declive del poder feudal y los cambios en la propiedad rural a finales de la Edad Media, la fortaleza perdió progresivamente su relevancia estratégica militar, quedando sus muros integrados en el paisaje pastoril de la campiña romana, tal como recoge la reseña patrimonial de Roma Capitale sobre el complejo de Castel di Leva.

El fresco mural medieval y su adscripción formal

En el paramento interior de una de las torres de guardia del antiguo Castrum Leonis se conservó un fresco de factura medieval que representa a la Virgen entronizada con el Niño Jesús en brazos, rematada por el descenso de una paloma que simboliza al Espíritu Santo. La historiografía del arte sitúa cronológicamente esta obra entre finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV, asociándola por técnica, tratamiento de paños y factura fisonómica a la órbita estilística romana de Pietro Cavallini, si bien la falta de documentación contractual de la época impide sostener una atribución autógrafa unánime.

A diferencia de otras devociones marianas de la península itálica, el origen del culto a Nuestra Señora del Divino Amor no se sustenta en una aparición física corpórea ni en locuciones místicas comunicadas a un vidente, sino en la veneración sostenida ante este icono parietal. El contenido teológico de la pintura se centra en la encarnación y la acción santificadora de la tercera persona de la Trinidad, vínculo conceptual que dio pie a la denominación de «Divino Amor» con la que el pueblo bautizó la imagen conservada entre los sillares de la torre.

Transferencias patrimoniales del predio rural

En el año 1570, el sacerdote Cosimo Giustini protocolizó la donación de la finca de Castel di Leva a dos instituciones pías de Roma: el Conservatorio de Santa Caterina della Rosa y la Casa degli Orfani. Durante casi dos siglos, la fortaleza permaneció en un estado de ruina progresiva, utilizada como establo y refugio temporal de pastores que trashumaban por la Vía Ardeatina.

La titularidad compartida entre entidades benéficas determinó el destino administrativo del suelo durante el periodo moderno, manteniendo el enclave alejado de las grandes reformas urbanísticas de la Roma renacentista y barroca hasta que los acontecimientos devocionales del siglo XVIII transformaron radicalmente la naturaleza del asentamiento.

El suceso tradicional de 1740 y el relato fundacional

La memoria popular sitúa el detonante de la devoción moderna en la primavera de 1740. De acuerdo con las crónicas transmitidas por la tradición local, un caminante extraviado en dirección a Roma fue cercado cerca de las ruinas por una jauría de perros bravíos propios de las labores de pastoreo. Al advertir el fresco mariano en lo alto del muro de la torre semiderruida, el viandante imploró auxilio, resultando indemne tras calmarse repentinamente los animales.

Aunque los registros coetáneos no recogen la identidad civil del viajero, el episodio funcionó como relato fundacional y atrajo las primeras peregrinaciones de campesinos y habitantes de los caseríos limítrofes, consolidando un flujo continuo de devotos hacia el antiguo torreón.

La intervención cardenalicia y el traslado temporal a Falcognana

La rápida afluencia de fieles motivó una inspección eclesiástica formal. El 5 de septiembre de 1740, el cardenal vicario Giovanni Antonio Guadagni visitó el enclave de Castel di Leva para examinar el estado del fresco y regular el culto naciente. Constatada la precariedad de la torre y el riesgo de deterioro de la pintura a la intemperie, la autoridad diocesana ordenó asegurar la obra.

Entre 1740 y 1742 se ejecutó el desprendimiento de la porción de muro que contenía la imagen. El procedimiento de corte causó pérdidas materiales en el soporte original, circunstancia que abrió un litigio de competencias entre el Capítulo de San Juan de Letrán y el Conservatorio de Santa Caterina della Rosa por la custodia y derechos del bien. Mientras se dirimía la controversia, el fresco fue depositado provisionalmente para su salvaguardia en la vecina iglesia rural de Santa Maria ad Magos, ubicada en la finca de Falcognana, donde continuó recibiendo el homenaje de los devotos según detallan las investigaciones históricas recogidas por el Santuario Madonna del Divino Amore en su portal institucional.

El proyecto dieciochesco de Filippo Raguzzini

Para dotar a la pintura de un espacio litúrgico definitivo en su emplazamiento de origen, las autoridades pontificias encargaron la construcción de un templo al arquitecto napolitano Filippo Raguzzini, figura destacada del barroco tardío y rococó romano. Raguzzini proyectó una iglesia adaptada a la escala del paisaje campestre, concebida específicamente para albergar en su altar mayor el fragmento mural extraído de la torre.

El 19 de abril de 1745, coincidiendo con el Lunes de Pascua, se celebró el traslado solemne de la imagen de Nuestra Señora del Divino Amor desde Falcognana hasta el nuevo edificio erigido en Castel di Leva. Para la ocasión, el papa Benedicto XIV concedió indulgencia plenaria a los fieles que visitaran el recinto. Cinco años más tarde, el 31 de mayo de 1750, en el marco del Año Santo, el cardenal Carlo Rezzonico —futuro papa Clemente XIII— presidió la dedicación canónica del templo y de su altar mayor.

Decadencia decimonónica del Agro Romano

Tras el esplendor dieciochesco, el santuario padeció un prolongado periodo de aislamiento a lo largo del siglo XIX. Las condiciones insalubres de la campiña romana, afectada endémicamente por el paludismo y la despoblación estacional, dejaron el recinto en un estado de abandono material pronunciado, con aperturas litúrgicas limitadas a ciertas festividades anuales.

La falta de un núcleo poblacional estable en el entorno directo dificultó el mantenimiento cotidiano de las instalaciones barrocas, sumiendo a Castel di Leva en una etapa de letargo que se prolongó hasta las primeras décadas de la centuria siguiente.

El rescate pastoral y social de Don Umberto Terenzi

El punto de inflexión contemporáneo se produjo entre 1931 y 1932 con el nombramiento del sacerdote romano Don Umberto Terenzi como rector y primer párroco de la recién erigida parroquia canónica de Santa Maria del Divino Amore a Castel di Leva. Terenzi asumió la restauración material del complejo arquitectónico y revitalizó la vida comunitaria en la comarca.

Como parte de su labor social y formativa, el 25 de marzo de 1942 fundó la congregación de las Hijas de la Virgen del Divino Amor, orientada a la asistencia de huérfanos y a la enseñanza infantil en el entorno rural, consolidando una red asistencial documentada por la Congregazione Figlie della Madonna del Divino Amore. La causa de canonización de Don Terenzi fue introducida formalmente en la diócesis de Roma en el año 2004.

El voto cívico de 1944 y los sucesos de la Segunda Guerra Mundial

Durante la ocupación militar de Roma en la fase final del conflicto bélico mundial, la capital italiana se vio bajo una amenaza directa de destrucción por enfrentamientos urbanos. A comienzos de 1944, para salvaguardar el icono de posibles bombardeos sobre el Agro Romano, el fresco fue trasladado al centro de la ciudad, custodiándose en varios templos antes de quedar expuesto en la iglesia de Sant'Ignazio de Loyola.

El 4 de junio de 1944, ante una multitud congregada en Sant'Ignazio, el clero diocesano y los fieles pronunciaron un voto solemne invocando la intercesión mariana para la salvación de la Urbe. El compromiso público incluía formalmente tres estipulaciones: la enmienda moral de las costumbres ciudadanas, la construcción de un nuevo santuario monumental y la fundación de una obra caritativa para la infancia huérfana, contexto detallado en las crónicas de la Diócesis de Roma publicadas en RomaSette. Esa misma tarde, las tropas de ocupación evacuaron pacíficamente la ciudad.

El 11 de junio de 1944, el papa Pío XII acudió a la iglesia de Sant'Ignazio para rezar ante el fresco de la Virgen y pronunciar su célebre alocución de acción de gracias. Si bien la piedad de los fieles interpretó el desenlace como una protección sobrenatural, historiográficamente la salida de las tropas respondió a complejas negociaciones diplomáticas y repliegues tácticos de los ejércitos beligerantes.

La peregrinación nocturna a pie por la Vía Ardeatina

A raíz de los acontecimientos de 1944 se regularizó la tradicional peregrinación nocturna a pie, convertida en una de las expresiones devocionales más concurridas de Roma. El recorrido no procede de una práctica ininterrumpida desde la época medieval, sino de una codificación fijada en el siglo XX que se celebra semanalmente entre los meses de primavera y otoño.

El itinerario cubre una distancia aproximada de catorce kilómetros. Los peregrinos se congregan a medianoche en la plaza de Porta Capena, junto al Circo Máximo, e inician la marcha recorriendo la Vía Apia Antigua y la Vía Ardeatina hasta alcanzar Castel di Leva a las primeras luces del domingo, donde participan en la misa matutina en honor a Nuestra Señora del Divino Amor. El calendario oficial y la logística de estas marchas penitenciales son organizados por la Opera Romana Pellegrinaggi.

Consagración del Nuevo Santuario y el Gran Jubileo del 2000

El cumplimiento de la promesa arquitectónica formulada en 1944 requirió décadas de gestiones técnicas y urbanísticas. El proyecto del Nuevo Santuario fue confiado al fraile y artista Costantino Ruggeri junto al arquitecto Luigi Leoni, quienes diseñaron una amplia nave contemporánea integrada en el desnivel de la colina para preservar el entorno paisajístico del Agro Romano.

El edificio fue consagrado solemnemente el 4 de julio de 1999 por el papa Juan Pablo II. Con motivo del Gran Jubileo del año 2000, el pontífice integró formalmente la sede de Castel di Leva en el circuito tradicional de las Siete Iglesias de Roma, tal como queda consignado en la guía de iglesias jubilares de la Santa Sede. Posteriormente, el 28 de octubre de 2001, los restos mortales de los beatos esposos Luigi Beltrame Quattrocchi y Maria Corsini fueron trasladados a la cripta del templo, consolidando la vocación familiar del santuario.

Reconocimiento eclesial en el magisterio reciente

La relevancia institucional del santuario se ha mantenido en el magisterio contemporáneo. El 11 de marzo de 2020, durante la emergencia global provocada por la pandemia de COVID-19, el papa Francisco dirigió una oración televisada a escala mundial encomendando la Urbe y la humanidad entera a la intercesión de la Virgen de Castel di Leva.

Meses después, en el consistorio del 28 de noviembre de 2020, el pontífice formalizó la jerarquía del recinto al instituir el título cardenalicio diaconal de Santa Maria del Divino Amore a Castel di Leva, asignándolo al cardenal Enrico Feroci, quien había ejercido como rector y párroco del complejo mariano situado en el kilómetro 12 de la Vía Ardeatina, según reseña la Enciclopedia Treccani.

Iconografía y significado teológico del Divino Amor

La estructura del fresco mural responde al modelo iconográfico de la Theotokos entronizada. La Virgen María aparece sedente sosteniendo a Cristo Niño en su regazo, mientras la figura nimbada de la paloma desciende de forma vertical sobre ambas figuras desde el registro superior.

El título atribuido a Nuestra Señora del Divino Amor posee un marcado significado trinitario y pneumatológico. En la teología cristiana clásica, el Espíritu Santo es identificado como el amor subsistente entre el Padre y el Hijo. Por consiguiente, la iconografía sintetiza el misterio de la Encarnación y presenta a la Madre de Dios como morada consagrada por la gracia del Espíritu Santo, doctrina abordada en las fuentes primarias del sitio oficial del Santuario del Divino Amore.

Fuentes y lecturas documentales

  • Opera Romana Pellegrinaggi (Vicariato de Roma): Itinerarios y régimen devocional de la peregrinación nocturna a pie por la Vía Ardeatina (operaromanapellegrinaggi.org).
  • Santuario Madonna del Divino Amore: Documentación histórica sobre los orígenes medievales de Castel di Leva, el desprendimiento de 1742 y el templo de Raguzzini (santuariodivinoamore.com/le-origini/).
  • Congregazione Figlie della Madonna del Divino Amore: Archivo institucional sobre el carisma y la labor de Don Umberto Terenzi desde 1932 (fmda.it).
  • Diocesi de Roma (Vicariato dell'Urbe): Crónica documental y textos conmemorativos del voto ciudadano del 4 de junio de 1944 y su impacto en la piedad urbana en RomaSette (romasette.it).
  • Santa Sede: Homilías y alocuciones pontificias en torno a la condición jubilar del santuario (iubilaeum2025.va).
  • Roma Capitale - Dipartimento Grandi Eventi, Sport, Turismo e Moda: Reseña patrimonial del complejo fortificado de Castel di Leva y su evolución arquitectónica rural (turismoroma.it).
  • Istituto della Enciclopedia Italiana (Treccani): Entrada enciclopédica sobre la historia urbana, geográfica y monumental de la zona de Divino Amore en el Agro Romano (treccani.it).

Preguntas frecuentes

¿Se basa el culto en una aparición física de la Virgen?

No. El origen del santuario no radica en visiones o apariciones corpóreas, sino en la veneración de un fresco mural del siglo XIII-XIV conservado originalmente en la torre defensiva del castillo medieval de Castel di Leva.

¿Qué ocurrió durante el suceso tradicional de 1740?

Según la tradición popular, un viajero extraviado en la primavera de 1740 invocó a la Virgen pintada en la torre al ser atacado por perros guardianes, resultando ileso. El hecho impulsó las primeras peregrinaciones formales.

¿Quién diseñó el primer santuario del siglo XVIII?

El arquitecto napolitano Filippo Raguzzini diseñó la iglesia barroca dieciochesca inaugurada en 1745 para cobijar el fresco arrancado de la torre, templo consagrado solemnemente en 1750 por el cardenal Carlo Rezzonico.

¿En qué consistió el voto de Roma del 4 de junio de 1944?

Ante el avance bélico sobre la capital, clero y ciudadanos prometieron corrección moral, erigir un nuevo templo y fundar una obra caritativa si Roma se salvaba. La evacuación militar ocurrió pacíficamente esa misma tarde.

¿Cuándo se construyó el nuevo santuario?

Aunque prometido en 1944, el Nuevo Santuario diseñado por Costantino Ruggeri y Luigi Leoni se consagró el 4 de julio de 1999 por Juan Pablo II, quien lo incorporó a las Siete Iglesias de Roma.

¿Qué recorrido sigue la peregrinación nocturna a pie?

Cubre unos 14 kilómetros desde la plaza de Porta Capena hasta el santuario por la Vía Ardeatina, celebrándose semanalmente de medianoche al alba entre los meses de primavera y otoño.