A una monja polaca de salud frágil, que apenas dejó escritos más allá de un diario, se le confió una de las devociones que más rápido se ha extendido por el mundo en el último siglo. La Coronilla de la Divina Misericordia se reza con las cuentas del rosario, dura unos siete minutos y cabe en cualquier momento del día. Detrás de su sencillez late una de las verdades más consoladoras del Evangelio: que la misericordia de Dios es más grande que cualquier pecado. ¿De dónde nace esta oración y por qué tantos la rezan precisamente a las tres de la tarde?
Contexto histórico: santa Faustina y el mensaje de la Misericordia
La Coronilla nació de las experiencias místicas de santa María Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia, en Polonia. Según relata en su Diario, en 1935 recibió de Jesús la forma de esta oración, dentro de un mensaje más amplio sobre la confianza en la misericordia divina. La devoción se difundió tras la Segunda Guerra Mundial y, aunque fue examinada con prudencia por la Iglesia, terminó siendo plenamente reconocida.
El impulso definitivo lo dio san Juan Pablo II, también polaco: canonizó a sor Faustina en el año 2000 —la primera santa del nuevo milenio— e instituyó la fiesta de la Divina Misericordia el segundo domingo de Pascua. La hora de las tres de la tarde, «la hora de la misericordia», recuerda el momento en que Jesús expiró en la cruz (cf. Lucas 23, 44-46): por eso muchos fieles rezan a esa hora, deteniéndose un instante para invocar la misericordia sobre el mundo.
Conviene subrayar que esta devoción no añade nada al Evangelio: lo concentra. Su corazón es la fe en que «Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó» (Efesios 2, 4), entregó a su Hijo por nuestra salvación. La Coronilla es, en el fondo, ofrecer al Padre ese sacrificio de Cristo.
Cómo se reza la Coronilla de la Divina Misericordia
Se reza con un rosario ordinario. Esta es su estructura y sus textos:
Al comenzar: Señal de la cruz, un Padre Nuestro, un Avemaría y el Credo.
En las cuentas grandes (las del Padre Nuestro), se dice:
«Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.»
En las diez cuentas pequeñas de cada decena, se repite:
«Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.»
Se repite este esquema en las cinco decenas.
Para terminar, tres veces:
«Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.»
Reflexión y significado: ofrecer la Pasión, confiar en la Misericordia
La Coronilla tiene una lógica sacrificial muy honda. No pedimos misericordia apoyándonos en nuestros méritos —no los tenemos—, sino ofreciendo al Padre lo único que de verdad le agrada: la entrega de su propio Hijo.
¿Por qué ofrecemos «el Cuerpo y la Sangre» de Cristo?
«Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo». Es un lenguaje eucarístico: presentamos al Padre el sacrificio de Cristo, el mismo que se actualiza en cada Misa. No «obligamos» a Dios a perdonar; nos unimos a la oración que Jesús, sumo sacerdote, hace eternamente por nosotros (cf. Hebreos 7, 25). Por eso la Coronilla es una excelente preparación o prolongación de la Eucaristía.
«Por su dolorosa Pasión»: la misericordia tiene un precio
La oración repetida —«por su dolorosa Pasión, ten misericordia»— nos sitúa al pie de la cruz. La misericordia no es indulgencia barata ni un «no pasa nada»: a Dios le costó la vida de su Hijo. Contemplar esto cura dos enfermedades del alma: la presunción de quien cree no necesitar perdón, y la desesperación de quien se cree imperdonable. Como el buen ladrón, basta volverse a Cristo y decir: «Acuérdate de mí» (Lucas 23, 42).
«Y del mundo entero»: una oración que no se reza solo para uno
Cada petición se extiende «al mundo entero». La Coronilla es intercesión: se reza por los pecadores, por los moribundos, por quienes no rezan por sí mismos. Es la caridad hecha oración. Quien la reza aprende a ensanchar el corazón más allá de sus propios problemas y a cargar, ante Dios, con las heridas de todos.
Una oración para hoy
Muchos la rezan a las tres de la tarde, aunque sea deteniéndose un minuto en el trabajo. Otros la acompañan al cuidado de un enfermo o la rezan por un ser querido que ha muerto. Es especialmente apreciada junto a los moribundos, como súplica de misericordia en el último paso. No requiere sentirse de un modo especial: basta confiar. Dos palabras resumen toda esta devoción, las que santa Faustina vio escritas al pie de la imagen del Señor: «Jesús, en ti confío».
Una devoción del siglo XX, no antigua
La Coronilla es reciente: nace de lo que santa Faustina Kowalska anotó en su diario en 1935, en Polonia. Estuvo décadas con la difusión restringida por la Santa Sede, hasta que se levantó la prohibición en 1978 y Juan Pablo II la canonizó en el año 2000, instituyendo el Domingo de la Divina Misericordia el domingo después de Pascua.
La referencia es Jn 19, 34.
Se reza con las cuentas del rosario pero no es un rosario: cambian las fórmulas. En las cuentas del Padrenuestro se dice «Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre…» y en las diez del Avemaría «por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero». Confundirlas es el error más común de quien la reza por primera vez.
Cuándo se reza
- A las tres de la tarde, la hora de la muerte de Jesús, que es el momento que la devoción señala.
- En la novena que va del Viernes Santo al sábado siguiente a Pascua.
- Por los enfermos y los moribundos, que es su intención más característica.
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Preguntas frecuentes
¿Se reza con el rosario?
Con las mismas cuentas, pero las fórmulas son distintas: en las del Padrenuestro se dice «Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre…» y en las diez restantes «por su dolorosa Pasión…».
¿A qué hora conviene rezarla?
A las tres de la tarde, la hora de la muerte de Jesús, que es la que la devoción señala como Hora de la Misericordia.
¿Es una devoción antigua?
No. Nace del diario de santa Faustina Kowalska en 1935. La Santa Sede restringió su difusión durante décadas y la levantó en 1978.
¿Cuándo es el Domingo de la Divina Misericordia?
El domingo siguiente al de Pascua. Lo instituyó Juan Pablo II en el año 2000, al canonizar a santa Faustina.
Fuentes
- Sagrada Escritura: Efesios 2, 4-5; Lucas 23, 42-46; Hebreos 7, 25; 1 Juan 2, 2.
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1846-1851 (la misericordia y el pecado).
- Santa Faustina Kowalska, Diario; san Juan Pablo II, canonización (2000) e institución de la fiesta de la Divina Misericordia.
Sobre el autor
Este artículo forma parte de «Oraciones y rezos cristianos», la serie de Productos Religiosos dedicada a redescubrir el tesoro de la oración católica. Escribimos desde la fe y con rigor, acudiendo siempre a la Escritura, al Catecismo y a la tradición viva de la Iglesia, para que cada oración vuelva a ser lo que siempre fue: un encuentro con Dios.
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